1980 fue glorioso: empezó la década de los ochentas pero, además, fue estrenada la película que me arrojó directo a la adolescencia: La Laguna Azul.

Describir la experiencia de meterse a un cine, después de haber dicho a los papás que íbamos a ver otra película, de sortear al vigilante de la entrada quién era el que decidía quién cumplía con el requisito de la edad para, finalmente, poder ver un poco, mas bien muy poco y sugerido, del la piel desnuda de una Brooke Shields de 15 años fue como morir y llegar a la gloria.

La trama de la película se transformó en el deseo de cualquier adolescente calenturiento: quedar atrapado en una isla paradisíaca con la mujer mas bella del planeta (por lo menos así la veíamos); fue una fantasía que acompañó a muchos en los momentos más íntimos.

El guión es muy ingenuo: dos niños y un curtido marinero sobreviven a un naufragio. Pasa el tiempo y nadie los rescata por lo que el marinero se dedica a emborracharse hasta que se muere. Los niños quedan solos y logran sobrevivir para transformarse en un par de adolescentes curiosos que descubren su sexualidad y la explotan al máximo; el final queda muy abierto debido a que cuando finalmente son rescatados, ambos jóvenes (y el hijo que habían criado a base de puro instinto) habían comido una frutas que, en teoría, eran venenosos por lo que permanecen “dormidos”.

La película fue la segunda de la actriz como estelar y fue el escándalo que le siguió al escándalo de su predecesora Pretty Baby en donde una aún más joven Brooke Shields encarna a una prostituta de 13 años.

Al parecer los papás de la actriz hicieron un buen billete “encuerando” a su hija, por que tan solo un año después a la pudimos ver otro controversial papel como una adolescente bastante atrevida en Endless Love.

Sobra decir que en caso de que alguien se atreviera a hacer una película similar a La Laguna Azul tardaría menos de 15 minutos de ser encarcelado para cumplir condena de 2 mil años por pornografía infantil.

Brooke Shields, que tiene la nada despreciable altura de 1.82, sigue activa hasta la fecha; ha tenido sus propias series como Suddenly Susan y ha hecho apariciones en programas como “That 70’s Show”.

Otra de las cosas que la han hecho famosa es su cuestionada capacidad mental: durante su participación en una campaña anti-tabaco dijo la gloriosa frase: “Fumar mata, si te mueres, pierdes una parte importante de tu vida“.

No importa, en ese entonces me la hubiera quedado así de tonta.