En esta tercera entrada (ya analizamos otros vehículos en la primera y segunda parte de esta entrada) hablaré sobre la gloriosa línea K de Chrysler y como ésta falló en su momento de mayor gloria.

Cuentan las historias de la antigüedad que Chrysler estaba metida en una megabronca de la que no podía salir. El caso es que el gobierno de Estados Unidos le inyectó lana al asunto. Para sacar a la empresa del hoyo en que se encontraba también se contrato a un señor llamado Lee Iacocca como CEO, este señor, que había sido el responsable del desarrollo del Mustang en Ford pronto se puso manos a la obra y generó dos ideas.

La primera fue el concepto de Minivan, sin embargo para eso nos tuvimos que esperar 10 años (¿Ya mencioné que en ese entonces en México había más marcas de licuadoras que de coches?); el segundo, el que nos atañe, fue la serie K.

Por que eran feos

Lo que no es de extrañar es por que la Chrysler estaba tronando:

Esto era lo que te podías comprar antes de la serie K, un auto de baja tecnología y con un importante sobreprecio. Cabe decir que en México se vendieron miles de estas cosas pero eso era debido a que los únicos autos en ese nicho eran el Ford Fairmont y el Chevy Nova.

El sustituto

Fue una época que gracias a las crisis financieras, las recesiones y devaluaciones las ventas de coches bajaron de forma brutal, ¿La opción? Hacer coches chicos y baratos.

A estos coches les pasó lo que a los perritos callejeros. Dentro de la agencia se veían bonitos, pero según pasaba el tiempo comenzaban a “verse feos” y una realidad es que no estaban hechos con la mejor calidad.

Los “elegantes”

Una de las broncas es que los de Chrysler se “agarraron” del diseño y quisieron hacerlo para todo, como este Le Baron:

Tuvimos que soportar estos “elegantes” autos que nos quisieron pasar como de lujo. Cuando el tal Iacocca vino a México lo recibieron en el aeropuerto con uno de estos y cuando el chofer trató de arrancar el auto… ¡No pudo! Lo tuvieron que cambiar de coche (por suerte llevaban otro que si no, el CEO de Chrysler hubiese llegado a su hotel en un Datsun).

Turbo para las masas…

Una cosa que es muy cierta es que estos autos fueron los primeros que llegaron a México con un sistema de Turbo alimentación. En México los llamaron Magnum

Los primeros coches Turbo de México eran económicos serie K ¿Hay lago más surrealista?

Y que decir de los convertibles

Phantom se llamaba esta joya.

Por cierto, otra cosa que hacían estos autos era hablar:

Tenían una grabación la cual decía lo que otros coches nos dicen con luces y sonidos:

Olvida sus llaves“, “La puerta está abierta” o “Las luces están encendidas

Utilizaba un tono robótico tan desagradable, mamón y autoritario que fueron más de dos quienes intentaron quitarlo y hubo quién cortó los cables de la pequeña bocina.

De que se vendieron se vendieron, hasta el día de hoy es posible verlos circulando, pero que dentro de las opciones no eran los más “encantadores” era muy cierto.

(continuará)