¡ Lo sabemos porque estuvimos ahí !
Ahora despierta la mujer que en mi dormía
y poco a poco se muere la niña
empieza la aventura de la vida
Si ustedes no han escuchado esta hermosa canción de Timbiriche, que era el tema de la telenovela Quinceañera, un hitazo televisivo de 1987, entonces no saben nada de la televisión comercial, kitsch y ramplona que sólo las televisoras mexicanas saben hacer.

La telenovela dio mucho que hablar. Se dice que fue “revolucionaria” debido a que fue la primera en abordar los temas de la drogadicción, las pandillas y la violación.
El inicio de Quinceañera
Lo que si puedo decir, y no por que la hubiese visto por gusto propio, sino por que a una novia que tenía en esos entonces le gustaba (y a mi me regustaba la Noriega, que carambas), es que era una visión muy estereotipada de dos niñas, Adela Noriega y Thalía (integrante de Timbiriche, grupillo al que Ochentas.com.mx ya dedicó una reseña) que a sus 14 años soñaban con el día en que se “harían mujeres” y celebrar una fiesta cursi.
El galán de Adela fue un muy joven Ernesto Laguardia y el malo de malos fue Sebastían Ligarde quien interpretaba a un “chico banda” llamado Memo (bastante bien logrado) que inmortalizó la sabia frase de “Serena, morena“.
Algunas escenas de Quinceañera
La trama de Quinceañera es bastante sosa: mientras la Mari Cruz (Adela Noriega) es una chica sin pretensiones que ama verdaderamente a su novio que es mecánico, su mamá trata a toda costa que lo deje para buscar un mejor prospecto. La amiga Beatriz (Thalía) es rica y por ello le cuesta encontrar el verdadero amor. El malo, que quiere a fuerzas con la Mari Cruz inventó todo un irigote para convencerla que la había violado.
Como buena telenovela después de muchos enredos y malentendidos todo se arregla, los enamorados se reencuentran y los malvados reciben su merecido.
Quinceañera, catalogada como una de las mejores de su época, sirvió de trampolín a la Noriega y le dió impulso también a Thalía que todavía nos iba a torturar con tres bodrios mejor conocidos como la trilogía de las “Marías“.
Podría decirse que Quinceañera es una telenovela arquetípica que maneja los valores básicos de su género:
Ahora que veo otra vez la carita de niña inocente de la Noriega me acuerdo de una de las principales causas del éxito de la novela.
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