Rambo III: una visión directo desde los ochentas

Leo en el blog exapamicron una entrada que hace referencia al libro escrito por Kirk Douglas (“El hijo del trapero”); en éste el actor estadounidense habla sobre la oferta que le hicieron para participar en la película “First Blood”, mejor conocida para algunos como “Rambo”.

Al actor le ofrecieron el papel del coronel Trautman pero no lo hizo por una controversia con Sylvester Stallone: Douglas pensaba que al final, para efectos dramáticos, su personaje debería de matar a John Rambo, cosa que al ex-Rocky no le pareció.

Douglas reflexiona sobre si las cosas hubiesen sido como el quería, hubiera “matado” antes de nacer, un negocio de millones de dólares. A mi me gustaría pensar que si el actor hubiese sido un poco más convincente nos hubiera ahorrado a muchos la tortura de ver a Stallone en Rambo II, Rambo III, Rambo IV y los n Rambos que hayan sido o que falten.

He sido criticado por que hablo mal de algunos fenómenos mediáticos de los ochentas, como si lo hiciera a toro pasado, y criticara por el simple placer de hacerlo cosas que en su momento me agradaron e incluso fui su seguidor.

Para demostrar lo equivocada que esa teoría me acordé que poco después de ver la película de Rambo III (1988) escribí una pequeña reseña con mis muy particulares impresiones del filme; en ese entonces (aunque no me lo crean) no había medios de expresión como Ochentas.com.mx, por lo que permaneció en un cuaderno Scribe empolvado y esperando su momento.

Creo que ese momento ya ha llegado:

El hombre-ejército

Caray, ahora si estoy temeroso. Temeroso por la situación política que se está viviendo a nivel mundial. ahora más que nunca parece que los Estados Unidos van a llegar a un conflicto abierto contra Irán, pero mi temor no es por el enfrentamiento entre ambos países, si no por que si este se llega a dar Estados Unidos podría llegar a convertirse en una potencia hegemónica mundial y escribo esto por que el pasado martes me di cuenta de ello.

No es por que los soviéticos estén manejando una política de desarme, tampoco por que Irán sea una perita en dulce, mis razones son muy distintas:

Tuve la oportunidad de ver a un boina verde en acción; una auténtica máquina de guerra capacitada para el manejo de cualquier arma, ya se esta de la OTAN o del pacto de Varsovia y no solo estoy hablando de fusiles, ametralladoras y bazookas, sino también de helicópteros y tanques, al grado que a uno de estos nuestro hombre pudo tripularlo y a la vez disparar su cañón.

También poseen unos reflejos impresionantes, son capaces de esquivar balas; tienen la capacidad de utilizar cualquier medio a su alcance para defenderse como arco y flecha para derribar helicópteros y de cockteles molotov, que usados de la manera correcta, pueden detener la embestida de un tanque ruso de no se cuantas toneladas.

Al hombre que vi en acción, un tal John (creo que su apellido comenzaba con “R”) mantuvo en jaque durante dos días a una división completa del Ejército Rojo fortificada en algún lugar de Afganistán. Claro, los rusos nunca han sido soldados efectivos, siempre estaban pensando en la mejor forma de torturar a un prisionero (al cual Johnny R. iba a rescatar). Ninguno de ellos tenía el coeficiente intelectual mayor a 70 y lo demostraron al solo poner campos minados y dispositivos con granadas para defender su perímetro y detrás de todo esto una simple puerta en la alambrada protegida por un inviolable candado de locker (Lógico ¿No?).

Pero sus errores fueron más graves: ¿Quién habrá sido el burócrata que por ahorrarse unos kopeks habrá mandado perros guardianes con sinusitis? Los pobres fueron incapaces de olfatear a un intruso a menos de un metro de distancia; además eso de poner unos pocos centinelas con problemas en la vista es muy poco ortodoxo.

Claro que nuestro hombre entró como por su casa hasta la mismísima cocina, eliminó a la mitad de la guarnición, inutilizó gran parte del equipo y volvió a salir pero tuvo que regresar, tenía que rescatar a su cuate. Ahora la cosa era distinta: los rusos ya estaban prevenidos (cosa que nunca demostraron) y nuestro Johnny ya estaba herido: cosa no muy seria, por suerte, tan solo un fragmento de unos 7 centímetros de varilla de media pulgada que le perforó un riñón y lo atravesó de lado a lado. Cosa sin importancia.

Al día siguiente logró rescatar a su amigo -entrenador de boinas verdes, por cierto- el cual demostró su resistencia física al luchar como un felino después de varios días de tormento. Ambos eliminaron a buena parte de los soviéticos que quedaban y se fugaron en un helicóptero. El problema es que este se desplomó y tuvieron que escalar un enorme risco y luchar en contra de más enemigos.

Todo parecía superado cuando de repente se vieron de frente con lo que quedaba de los rojos. Pobres, por que solo les quedaban algunos tanques y pocos helicópteros para enfrentar a esos dos energúmenos. A la voz de “Tu los de la izquierda y yo los de la derecha” los mantuvieron a raya hasta que llegó la caballería.

Este hombre habrá eliminado entre 200 y 300 soviéticos armados hasta los dientes (incluyo a las tripulaciones de tanques y helicópteros); así de fiera es Johnny Rambo (ya me acordé de su apellido) por lo que hay algo que en verdad no me lo creo: ese hombre nunca estuvo en Vietnam. Digan lo que digan, si fue a ese lugar solo lo hizo como turista.

Me explico: Después de verlo en acción uno no comprende por que, en vez de mandar a morir la juventud estadounidense, no mandaron a cien de esos cuates; Vietnam sería todavía país del mundo libre y el Viet-cong y Ho-Chi-Min tan solo un recuerdo.

Por eso digo, ahora con la crisis de Irán, que se cuiden tanto iranies, como soviéticos y chinos, por que los boinas verdes, comandados por Rambo pueden arrasar sus países en un abrir y cerrar de ojos y todo en aras de “la libertad”.

circa 1988

Rambo III, el trailer

Una novia que tenía en ese entonces lo leyó y me criticó: “eres un clavado” me dijo. No se por que.

Ahora caigo que fue hace 20 años que escribí esta nota (ya abusaba de los paréntesis desde esos entonces). Los soviéticos eran un poder real y los Estados Unidos todavía no eran una potencia hegemónica. Sin embargo en el fondo sigue teniendo la misma validez: un mundo convulso y Sylvester Stallone haciendo películas malas. Nada nuevo bajo del sol.

Directo desde los ochentas.

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