En aquellas oscuras épocas de los Ochentas una muñeca Barbie tenía más opciones para escoger un auto que un mexicano.
Contrario a lo que ocurre en la actualidad tan solo existían siete marcas: Ford, Chrysler, Chévrolet, AMC (que merecen una entrada completa), Volkswagen, Renault y Datsun-Nissan. Cada una de ellas tenía unos cuantos modelos por lo que la variedad era muy limitada y en muchos casos casi nula.
La razón principal es que a alguien del gobierno se le ocurrió la brillante idea de que, para vender un auto en México, éste debería de ser fabricado en su mayor parte en el país, por esa razón, además de lo pequeño que era nuestro mercado, la variedad era mínima por lo que la mayoría de los que vivimos la infancia y la adolescencia en esos tiempos creamos una serie de fetiches automovilísticos que aún perduran.
He aquí algunos.
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