Uno de los fenómenos que generó la moda de los videos musicales y el nacimiento de MTV en los ochentas fue un concepto, que los contemporáneos llamarían “un crossover”, bastante exitoso: los “video-bares”.

La idea era sencilla pero revolucionaria: un bar que en vez de música ambiental tenía muchas pantallas para que los comensales pudiesen ver también los videos musicales que en ese entonces estaban causando furor.

En ésta época multimedia el concepto no parece tan “raro” pero en épocas en que las computadoras nada más salían en la televisión se nos hizo bastante original.

En un principio.

La verdad es que la idea de ver y oír la música parecía buena, pero al poco tiempo de dabas cuenta de que todos estaban sentados consumiendo con la mirada perdida y una expresión un tanto bovina; repentinamente los objetivos de ir a un bar (platicar con los cuates, ligar, ver y ser visto) quedaban cancelados por unas estúpidas pantallas y la música a niveles ensordecedores.

Sin embargo el terror llegó aún más lejos.

Los que vivieron durante esa época de crisis y de música técno, recordarán ciertos locales que superaron aun el concepto de video-bar para transformarse en “video-taquerías”: un local puesto con harto espejito y adornito plastificado ochentero que servía tacos y bebidas alcohólicas y cuyo único mérito para cargar un sobreprecio a la comida y bebida era el de tener las televisiones sintonizadas en MTV y la música a todo volumen.

En el sur de la ciudad de México había uno en particular llamado “Studio Taco” un enorme local que también servía “yardas” de cerveza y que era el centro de reunión de todos los “mamilas” de la zona; el estacionamiento parecía distribuidora Volkswagen (por la cantidad de Caribes y Atlantics que tenía) y los viernes había cola para entrar.

Las cartas eran las fundas de discos de moda y se abrían de manera que uno podía ver el menú en su interior; los nombres de las especialidades (nada más sofisticado que una orden de bistek con queso) eran relativos a la música de moda en esos entonces. ¿La comida? normal, tirando a mala; ¿El placer de estar sentado en una de sus mesas con un enorme vaso de cerveza y codeándose con lo mejor de la la sociedad? No tenía precio.

El nombre de “Video Taco” se debe de haber repetido de manera incansable a lo largo de la geografía nacional, basta darle una buscada con Google para ver la cantidad de locales que “antes de llamaban Videotaco“; Creo que este tipo de lugares no fueron lo más original que los ochentas pudieron ofrecer al mundo.