¡ Lo sabemos porque estuvimos ahí !
Quizá el gran mérito de E.T. fue el de hacernos entender que los extraterrestres podrían ser criaturas con sentimientos, agradables, pero sobre todo, inteligentes.

En 1982 Steven Spielberg nos sorprendió con una superproducción que fue el fenómeno de aquel año: un niño que encuentra a un ser de otro planeta en su propio patio trasero. La trama gira en torno de como este niño ayuda al extraterrestre, el cual había sido olvidado por sus compañeros, lo refugia en su casa y lo oculta tanto de su mamá como de las malignas fuerzas gubernamentales que intentan llevarse al alienígena para abrirlo como un pollo.
Trailer original de E.T.
La película fue un gran éxito, en ese entonces se transformó en la que más dinero había recaudado en la historia y solo fue superada hasta 1993 por Jurassic Park.
La historia de E.T. es estimulantemente sencilla pero a la vez sumamente profunda. La visión de Spielberg fue la de llevar a la pantalla, por primera vez, un extraterrestre pacífico y con claras señales de compartir una serie de sentimientos con los humanos: amistad, fidelidad, amor, etcétera.
Hasta ese entonces los extraterrestres que habíamos visto en pantalla eran criaturas normalmente peligrosas: Alien fue un ser absurdamente destructivo, los alienígenas de Star Wars eran semejantes a los extras de una película del oeste, en 2001 ni siquiera los vimos y a los de Encuentros Cercanos no pudimos siquiera verlos de cerca.
La trama es sumamente humana y su punto principal es la amistad a pesar de que las diferencias sean de magnitudes galácticas. El esfuerzo de los niños por salvar al amigo extraterrestre es una especie de gesta que termina con el clásico final feliz y que exalta el poder del los que buscan lo bueno contra los malos. Los efectos especiales fueron bastante buenos y la realización del personaje de E.T. en una época sin efectos generados por computadoras está magníficamente bien logrado.
El final de E.T.
E.T. no tardó en transformarse en un ícono; hasta la fecha la frase “E.T. phone home” es una especie de mantra y la imagen del niño volando en su bicicleta frente a la luna con la criatura en la rejilla es la “marca de la casa”; el logotipo de Amblin Entertainment, la compañía productora de cine y televisión de Spielberg.
Recuerdo muy bien el día que fui a ver la película; es curioso pero la mayoría de los contemporáneos recuerda muy bien eso, por que en realidad la película fue bastante buena y dejó su huella en la mayoría de los que la vieron.
Para finalizar algunos detalles curiosos: La pequeña niña que actúa como hermana del protagonista es Drew Barrymore haciendo sus pininos; en la edición del vigésimo aniversario se agregaron una serie de escenas de E.T. generadas por computadora y de la misma forma se le quitaron las pistolas a los policías que intentaban detener a los niños que huían con E.T. rumbo al bosque.
La parte irónica del tema lo dio la empresa de videojuegos Atari la cual gastó millones de dólares para obtener la exclusividad del juego de E.T. para la popular consola Atari 2600. El juego resultó ser un fiasco tan grande que la empresa tuvo que destruir los miles de cartuchos que no logró vender; a este juego se le culpa en parte por la crisis que sufrió la industria de las consolas en 1983 y por la mismísima desaparición de la empresa Atari.
Un comentario para "E.T.: el extraterrestre bueno"
pero es que el juego era malisimo, de verdad pesimo… creo que sintieron que bastaba con la imagen del personaje.
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