…para Efraín
No hace mucho tiempo estaba viendo un canal de películas cuando me encontré con un filme estelarizado por Nastassja Kinski; era de finales de los noventas y ver a la ex-diva ya madura, abandonada por la fama que alcanzó a principio de los ochentas, hizo que me enfrascara en una serie de reflexiones que a final de cuentas me llevaron a escribir esta serie de Divas Fugaces (uno y dos).

Esta fotografía fue, para los de mi generación, una especie de ícono y, al igual que muchas otras, fue bastante común encontrarla en las paredes de las habitaciones de los adolescentes calenturientos. La chica con la serpiente alrededor de su cuerpo desnudo es Nastassja Kinski uno de los símbolos sexuales más carismáticos de principios de los ochentas y uno a los que la diosa Fama ha castigado de manera más cruel.
Hija del famoso director Klaus Kinski, Nastassja comenzó su carrera muy joven haciendo papeles muy contriovertidos. Inició en Europa (ella nació en Berlín) y saltó a la fama mundial con una película de horror llamada Cat People (un interesante remake de una película de 1942 que narra la historia de una raza de incestuosos hombres-gato y mujeres-gato).
Trailer de Cat People; la música es David Bowie
Más trade, en 1984, Nastassja Kinski apareció como la esposa del genial Dudley Moore en Unfaithfully Yours una muy rescatable comedia en donde el personaje de Moore cree que su mujer lo engaña con su mejor amigo e intenta una muy elaborado plan de venganza que al final le sale mal.
Para esas alturas la Kinski estaba prácticamente en el cielo; hizo Paris, Texas, genial coproducción franco-germana filamda en Estados Unidos y participó en la mal lograda Hotel Newhampshire película basada en una novela de John Irving y que fue muy mal recibida por la crítica (Jodie Foster también estaba en el reparto); en esta cinta nuestra Diva representaba el papel de una lesbiana neurótica que utilizaba todo el día un disfraz de oso y tan solo un año después se vio enfrascada en otro estrepitoso fracaso: Revolution en la que era co-protagonista con Al Pacino.

En la década siguiente participó en algunas películas en ambos lados del Atlántico entre las que destaca Terminal Velocity (con Charlie Sheen) pero nada digno de gran alharaca; una muestra más de que la estrella que Hollywood otorga es esquiva e ingrata. Con el paso del tiempo la hemos visto de repente en filmes segundones donde podemos confirmar que el tiempo nada perdona; la diva de los ochenta está por cumplir 50 años.
Mi muy personal culto a la Kinski inició gracias a un buen amigo que tuve en la prepa y los primeros años de universidad, Efraín, quien era un verdadero admirador de Kinski y de sus carnosos labios.
Nada más a manera de justificar la dedicatoria de esta entrada me gustaría decir que Efraín nunca se hizo viejo como la Kinski ya que él murió de leucemia por ahí de 1985.
Pingback: ¡Demi! - ochentas.com.mx
Por qué no estaran estas imagenes el los sitios alemanes ??