¡ Lo sabemos porque estuvimos ahí !
En un mundo donde Scribe era el tirano…

Mucho he dicho que en la década de los ochentas el libre comercio era una especie de fantasía húmeda y que en México vivíamos una suerte de economía norcoreana en la que estábamos condenados a utilizar artículos, de todo tipo, malos y de poca calidad. El sector de los útiles escolares no era la excepción.
Justo antes de la apertura que nos trajo desde chocolates Milky Way hasta autos BMW las opciones para los estudiantes se reducían a cuadernos Scribe y anodinas carpetas de argollas con forro de vinil de colores neutros y aburridos.
No se como empezó ni quien fue el primero; de repente por los pasillos de las escuelas empezaron a aparecer carpetas de colores brillantes, a veces con imágenes atractivas; carpetas que se cerraban como carteras y en las que era posible organizar mediante separadores distintas asignaturas, uno podía guardar las plumas e infinidad de cosas en una serie de compartimientos: eran las Trapper Kepper.
En Estados Unidos las vendían hasta en los mini-supers pero en México era prácticamente imposible conseguirlas. Al principio había que pedirlas a los que viajaban al vecino país y después algunos vivales comenzaron a venderlas al por mayor (luego de meterlas de contrabando al país); recuerdo que algunos hasta ponían el puesto en su coche con enormes letreros de “Vendemos Trapper Keeper” y se estacionaban en las colonias más nice. Por supuesto que este mercado negro ocacionó que los precios de las carpetas se fuera a las nubes.
Como todas las cosas, las Trapper Keeper se transformaron en un símbolo de status y hubo quienes estaban dispuestos a dar hasta la vida por conseguir una carpeta con colores “fosfo”.
Como todo, los fabricantes locales vieron el potencial del producto y trataron de vender sus versiones “región cuatro” de la Trapper Keeper; la cosa era contraproducente por que el simple hecho de adquirirlas era visto como el colmo de la naquez ya que, al no poder conseguir una original, uno tenía que recurrir a la producción local; era una especie de derrota estilística.
Al final la euforia pasó; llegaron a México las super-papelerías con pasillos completos dedicados a útiles escolares de diseñador y las Trapper Keeper usadas y ajadas luego de un par de semestres de uso fueron guardadas, o desechadas, y la atención pasó a otra cosa.
Cosas de la moda.
2 comentarios para "Trapper Keeper, apuntes con estilo"
aun la conservo y mi ex tambien tiene la suya que recuerdos
Claro que recuerdo esas traper keepers… tuve la suerte de tener las designer series que venian en tres disenos, la surrealista y neon pitura de una pequena isla, los famosisimos lentes ochenteros y mi favorita, la morada con rayos como volando,(en ese entonces la elite de la elite en el mundo traper keeper) gracias a los amigos de tepito… Aun recuerdo un amigo que me rompio la pestana de una pensando que se habrian como las convensionales… naco este…
gracias por los recuerdos
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