Corría el año de 1982, yo era un estudiante de prepa y ocurrió que un buen amigo regresaba de viaje por España:

— Ven a oír ésto —, me dijo en un tono que parecía haber descubierto el secreto de la existencia.

Durante un receso de clases salimos al coche de un tercer amigo; nos subimos y mi cuate introdujo al estereo el cassete que marcó mi vida (por lo menos en el aspecto musical):

Hoy no me puedo levantar
el fin de semana me dejó fatal
toda la noche sin dormir
bebiendo, fumando y sin parar de reír

Ese día escuché por primera vez a Mecano.

Tal vez por que siempre he tendido hacia la “fresés“, el caso es que a partir de ese día, y hasta la fecha, soy un adicto de la música del trio hispano.

Las letras me sonaron agresivas y rebeldes (vista en retrospectiva, y si la comparamos con lo que hoy se escucha en la radio, es bastante inocente); el sentir de jóvenes que despertaban “crudos”, que se colaban a las fiestas o que simplemente no podían encontrar la salida de su habitación me parecieron, en esa época, muy representativas; sentía que Mecano hablaba de mi.

El grupo de Ana Torroja, Nacho y José María Cano llegó a México (con la Invasión Española) hasta por ahí de principios de 1987; en ese entonces Mecano ya había grabado cuatro discos (estaban publicitando Entre el cielo y el suelo que a mi muy particular forma de ver las cosas contiene una de las canciones más bellas que se hayan compuesto jamás en lengua castellana : Me cuesta tanto olvidarte) y era un grupo perfectamente consolidado.

Hicieron una serie de conciertos que en cierta manera sirvieron para “actualizar” a los mexicanos en la obra previa de Mecano, a partir de ahí se transformó en un verdadero fenómeno musical y en una verdadera influencia en la música local.

Algo que a mi siempre me gustó del grupo fueron las letras de sus canciones; denostadas o alabadas me parece que son complicadas pero a la vez bastante estéticas, hasta la fecha tengo pegadas algunas frases como “no es serio este cementerio” o “era rusa y se llamaba Laika“; canciones como El peón del rey negras (¿Una canción cuyo tema es el juego del ajedrez?) tienen unas rimas que tal vez por ridículas son geniales:

Y soy el novio de la muerte
del de enfrente,
como buen legionario.
El blanco bueno es el blanco muerto,
que el tuerto
ahorra y pone un estanco.

Otra de las genialidades del grupo es la utilización de la voz de Ana Torroja para todas las canciones, incluyendo las que están claramente escritas desde el punto de vista masculino, tal es el caso de La fuerza del destino, rola en que narra los encuentros y desencuentros de una pareja en plena edad del ligue:

Aquella noche fue un desastre
no me comí un colín
éstas son sólo un par de estrechas
nos fuimos a dormir

En esta canción, que la seudo-cantante Fey se encargó de destrozar, Ana Torroja dice la famosa y criticada frase de “Tu contestates que no“; aunque hay cierta controversia, estoy seguro que lo que en realidad dice la vocalista es “Tu contestaste ¡es que no!“.

Mecano grabó su último disco verdadero, Aidalai, en 1992, a pesar de algunas amenazas de “reunión” ésta nunca se ha dado de manera seria. Tal vez su ciclo como agrupación haya terminado pero lo que si nos deja es una brillante carrera: es uno de los que más discos han vendido en español y, aunque hay quienes lo acusan de comercial asi como de ser un producto de la mercadotecnia, es innegable que dejó su impronta muy bien marcada en la década de los ochentas.