Una de las modas que surgió por ahí del 84, y que de inmediato se transformó en furor, fue el de las playeras Polo (de marca Ralph Lauren).

Yo tuve una exactamente igual a esta.

La tela era suave y ligera, siempre de colores muy “andróginos”; azules claros, rosas, amarillos chillantes, verdes ligeritos, etcétera, muy brillantes y con una gran variedad. Tenían dos botones, que no se abrochaban nunca y un cuello el cual se utilizaba levantado, por lo menos así lo hacíamos los que nos creíamos estar a la moda.

Ridículos nos veíamos todos uniformados (por lo menos los más fresas) con playeras de colores suavecitos y con los cuellos de nuestras Polo levantados.

En el caso particular de éstas podría decirse que existían tres niveles en la cadena alimenticia:

  • El que podía comprarlas en Estados Unidos a un exorbitante precio de crisis; estos individuos fueron los que comenzaron la moda y muchos de ellos, cuando vieron que su popularidad las llevaba a otros sectores, dejaron de usarlas.
  • El que la compraba en tiendas mexicanas como Liverpool y Palacio de Hierro; seguían siendo caras, pero no tanto como las de contrabando; buena parte de los usuarios recurríamos a estas para mantener la dignidad.
  • El quede plano se iba al tianguis para adquirir las Polo de dudosa procedencia; aunque a veces uno encontraba modelitos que daban el gatazo la inmensa mayoría no podían negar sus orígenes bastardos; colores estrambóticos que harían llorar sangre al propio Ralph Lauren así como telas muy “raritas”. Una vez tuve una que, literalmente, se “desarmó” luego de la primera lavada.

No se que tanto se sigan usando, hace mucho que me salí de las garras de la moda y por lo que veo en internet, siguen muy vigentes; lo único que se es que en los ochentas fuimos nosotros quienes las pusimos de moda.