¡ Lo sabemos porque estuvimos ahí !
Si buscamos un elemento de vestido representativo de los ochentas, sobre todo de la primera parte de la década, es indudable que los jeans de diseñador fueron los más importantes con marcas que enloquecieron a varias y varios. Esta es la historia de como los humildes vaqueros se transformaron en productos de diseñador de precios altos.

Antes de 1980 lo pantalones de mezclilla o Jeans eran conocidos en este rincón del mundo como pantalones vaqueros. Mientras que en los cincuentas eran vistos como “para nacos” entraron en la moda en los sesenta para consolidarse en los setentas sin embargo no dejaban de ser pantalones corrientes así como baratos.
Fue en la década de los ochentas cuando comenzaron a surgir los Jeans de diseñador y dejaron de ser utilitarios para pasar a ser alta moda de precios también altos. Por supuesto que en aquellos entonces si uno no utilizaba alguna de las marcas “aprobadas por el consenso” caía en el rango de los perdedores.
Las características esenciales de los jeans de aquellas épocas son varias: para empezar cero campana, perfectamente entubados (a veces se usaban con un pequeñísimo doblez externo), etiqueta con la marca en el bolsillo trasero, costuras blancas o muy claras, diseño estrambótico también en el bolsillo trasero y logotipo de la marca en el bolsillo del reloj (la bolsita de adelante a la derecha).
Aquí algunas de las marcas más sonadas:

Jordache.- Esta empresa surgió prácticamente de la nada, los dueños que fabricaban ropa en Nueva York utilizaron la lana que les dio el seguro después del famoso apagón para crear una marca y lanzar una agresiva campaña publicitaria.
La idea original era una chica que solo utilizaba unos jeans montada a caballo, pero las tres cadenas de TV de estados unidos no lo permitió, así que se transformó en algo así.
Recién salidos de la moda disco
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Calvin Klein.- aunque esta empresa ya era famosa desde principios de los setenta, también ubicada en Nueva York, fue de las primeras que vio el filón de los pantalones de mezclilla sobrevaluados; el gran éxito de los suyos fueron dos elementos:
Uno fue el colocar el nombre, Calvin Klein, en el bolsillo trasero, el segundo fue éste:
La misma vieja sensación…
La mismísima Brooke Shields diciendo: “Nothing comes between me and my Calvins” (No hay nada entre mis Calvin y yo). Cabe decir que en ese entonces la protagonista de la laguna azul era un verdadero fetiche y parte esencial de las más locas fantasías entre los adolescentes ochenteros.

Gloria Vanderbilt.- La marca es el nombre de la actriz, artista y socialité; en 1979 alguien la convenció de utilizar su nombre para vender pantalones y ella aceptó; el simbolito del cisne no tardó en convertirse en un éxito.
Sergio Valente.- Una de las características de esta marca eran los bolsillos traseros; parecía como un concurso a ver cual quedaba más recargado y churrigueresco.
Chequen este anuncio; dudo que haya algo más ochentero como bailar en patines de cuatro ruedas.
Por supuesto que para tener unos pantalones originales era necesario recurrir a la fayuca a los tianguis y demás, por lo que solo un selecto grupo tenía posibilidades reales de tener lo que los gringos llamarían “the real thing”.
Los ciudadanos de segunda utilizábamos marcas nacionales y extranjeras nacionalizadas; en ese entonces Levi’s era para albañiles, los Wrangler los vendían en el super y había una marca para mujeres llamada Eduardo’s que se anunciaba en todos lados.
2 comentarios para "Sueños azules: Jeans de diseñador"
no te creas, los levis eran cariñosos, y mas los de pana, yo compraba los mios ya sea en la tienda de la fabrica en nte45 en vallejo o en una de las pocas tiendas autorizadas en el pasaje savoy y me costaban cariñositos
Tienes razón, no eran baratos, pero como que eran mal vistos por los que usaban las “marcas consagradas”.
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