Repentinamente la gente salía a la calle disfrazada de señal de tránsito; Una moda que marco a los ochentas en los anales de la infamia y que, de ninguna forma, pudo haber pasado desapercibida: la Moda Neón

Por alguna extraña razón la moda se transformó en fosforescente, neón, una serie de colores que si uno saliera a la calle hoy en día lo confundirían con un empleado de carreteras.

Sueteres, playeras y sudaderas comenzaron a aparecer con colores que los más soeces pronto calificaron de “chin…ame la retina”.

Lo peor del asunto es que la moda corrió como si tuviera vida propia, pronto vimos toda clase de accesorios, desde agujetas hasta corbatas, desde anteojos oscuros hasta calcetines con los colores más estrambóticos.

Amarillos, naranjas, verdes y azules que parecía diseñados para ser vistos desde el espacio; en estas época, en que muchas cosas parecen regresar al estilo de los ochentas, afortunadamente los creadores de modas parecen haber aprendido la lección y evitaron retomar esa moda fosforecente.

Eso es de agradecer por que nuestros pobres ojos aún no se recuperan.