8 de diciembre de 1980

Iniciaba la década delos ochentas cuando un perturbado asesinó a John Lennon en la puerta del edificio de departamentos en donde vivía. Hasta la fecha me sigue pareciendo irónico que hayamos iniciado la década con una noticia tan aberrante.

En lo que a gustos musicales se refiere me confieso “beatlemaniaco”; gracias a una prima que tenía todos los discos del grupo pude construir, por ahí de los últimos años de la década de setentas, una afición a los Beatles que rayaba en la locura (¡gracias Monique!).

Mis hermanos me alucinaban por que, al regresar de la escuela, lo primero que hacía era colocar en el tocadiscos un vinil del grupo. Hasta la actualidad siento que sus discos, a partir del Sgts. Peppers Lonely Hearts Club Band hasta la dupla Let It Be y Abbey Road es lo mejor que se ha grabado en la historia de la humanidad.

Fanático que es uno.

Corría el año de 1980 y yo iba en la secundaria; la segunda parte de Star Wars, El Imperio Contrataca, había sido estrenada ese año y también habíamos podido ver una aberración llamada El hombre elefante estelarizada por Anthony Hopkins. Comenzaba la era Reagan mientras la gente estaba obsesionada por el final de la serie Dallas y el asesinato de JR.

Aquella mañana del 9 de diciembre de 1980 iba en el coche de mi papá; el nos llevaba a la secundaría; estábamos en la esquina en que la calle de Sagredo corta Barranca del Muerto cuando en el programa que íbamos escuchando en el radio (si mal no recuerdo era Batas, Piyamas y Pantuflas) pusieron una canción del recién estrenado disco de John Lennon, Double Fantasy.

Con este fondo el locutor dijo que hacía unas horas, justo afuera de su departamento de Nueva York el ex Beatle, músico, cantante y compositor había sido asesinado por un fanático.

Un reportaje de la vida de John Lennon por una emisora británica

Mi alma de groupie recién estrenado se me fue al suelo.

Que yo recuerde todo el circo informático alrededor de la muerte de Lennon en México fue uno de los más grandes en lo que a estrellas internacionales se refiere. La televisión se encargo de producir y emitir muchísimos documentales sobre Lennon, de su paso por los Beatles y sobre su vida (muchos de ellos los grabé en la infame videocassetera VHS que mi padre había comprado).

En la década de los setentas habíamos visto a un John Lennon carismático, enojado, activista; luego de su salida de los Beatles (por culpa de Yoko Ono dirían muchos) produjo varios discos y canciones que hasta la fecha los separan de forma cabal de su producción con el cuarteto.

A partir de 1976 había guardado una especie de retiro. Vivía tranquilo y sin sobresaltos en un edificio al lado del Parque Central de Nueva York junto con Yoko y su hijo. Para 1980 había salido lo que sería su disco póstumo, una grabación en la que se alternaban sus canciones con las de Yoko Ono (que no valían nada) y de las que algunas se transformaron en hits como (Just Like) Starting Over, Watching The Wheels y Woman.

Comenzar de Nuevo” parecía ser el sentimiento del músico ante la década que comenzaba (auqnue a mi en lo personal no se me hace lo más estético ver a estos dos besándose)

El disco era como una reconciliación del amargado Lennon de los setentas con el mundo y con la música; el disco era muy ligero y con letras más sencillas que su obra previa al retiro. Parecía que veíamos a un hombre más maduro y asentado. Había muchas especulaciones e incluso ya se hablaba de una posible reunión de los Beatles.

Esos eran los antecedentes del día, como diría Donn McLean, en que la música murió.

Musicalmente creo que la muerte de Lennon fue el acontecimiento necrológico más importante de esos años. Por supuesto que su último disco se vendió como pan caliente y los libros y revistas de edición especial dedicados al ex-Beatle también fueron un estupendo negocio (yo compré varias de ellas).

A su muerte Lennon entró directamente al paraiso del Rock donde ya se encontraba Buddy Holly, Ritchie Valens, Jim Morrison y Jimi Hendrix; también pasó por esa deidificación que sufren los grandes ídolos cuando su muerte es prematura y trágica (vease Jorge Negrete y Pedro Infante).