He hablado mucho en este espacio de cine, pero solo de cine de Hollywood. Desde que comencé a escribir ochentas.com.mx he tratado de abarcar el máximo de temas y no clavarme en una cosa, sin embargo el tema del cine nacional en esa década lo había dejado a un lado. ¿La razón? el tema es muy difícil por la sencilla circunstancia de que prácticamente no existió.

Salvo notables excepciones el cine nacional era barato y destinado a un público de consumo que no exigía calidad en absoluto: albures, ficheras y balazos fueron el común denominador de una época en que, cinematográficamente hablando, daba pena ser mexicano.

Según los especialistas en el tema del cine, el lapso entre 1982 y 1987 fue prácticamente inexistente para el cine nacional; estábamos viviendo una de las peores crisis económicas de nuestra historia y , como casi todas las instancias, el cine no escapaba de las consecuencias de una economía destrozada.

En esos entonces el estado era la principal fuente de financiamiento y, si uno quería realizar una película que no fuera de ficheras o de narcos, uno tenía que superar la censura que el gobierno aplicaba; en esos entonces no existía una verdadera libertad de expresión.

Como ejemplo a este papel censor podemos decir que la película A la sombra del caudillo de Julio Bracho solo pudio ser estrenada hasta finales de los ochentas a pesar de haberse producido en 1960.

En esos entonces el cine nacional se reducía a películas de ficheras, albures y balazos (que reciben el eufemismo descriptivo de “picarezcas” y “sexycomedias”) que no eran más que pretextos para ver actrices en cueros y escuchar a “comediantes” expresarse con el lenguaje más precario posible.

Otra “rama” del cine nacional llevaba el colorido nombre de “cabrito western” un cine “fronterizo” en el que se narraban las aventuras (y desventuras) de judiciales y policías luchando contra los narcotraficantes (y viceversa).

Por otra parte también tuvimos algunos blockbusters, como la infame Lola la Trailera, pero en general el buen cine mexicano en los ochentas brilló por su ausencia.

Tal vez la más notoria de la época, ya para finales de la década, fue Rojo amanecer, de Jorge Fons, la primer película que se atrevió a hablar sobre el 2 de octubre de Tlatelolco. La cinta fue un éxito y es considerada el inicio de una nueva época del cine mexicano que se vería en los noventas.

La película es en si anticlimática por que el horror de la matanza de Tlatelolco es sugerido y subjetivo, tiene buenas actuaciones y puedo decir sin temor a equivocarme que dadas las condiciones de la época (políticas y económicas) la película es todo un logro.

La historia transcurre a lo largo de la noche del 2 de octubre de 1968, se lleva a cabo en un departamento de los multifamiliares y narra la historia de una familia cuyos hijos están involucrados en las manifestaciones.

Esta es una parte de la película que es posible ver completa en YouTube

Vista a la luz actual la cinta parece simple y técnicamente bastante mediocre, sin embargo es un verdadero parte aguas, primero por su temática: en ese entonces el 68 era un tabú a nivel gobierno y, segundo, por salirse de los estándares de la época.

Por supuesto que hubo otras películas dignas de mención pero tan escasas que se pueden contar con una mano, he aquí una pequeña muestra:

En 1983 fue filmada la primera película sobre Frida Kalho, Frida, naturaleza viva de Paul Leduc y protagonizada por Ofelia Medina.

He de ser sincero, de esta película solo me acuerdo de los anuncios de la TV. La cinta es un recorrido en las memorias de la pintora que se encuentra en su lecho de muerte.

Los motivos de Luz es otra de las pocas películas de los ochentas; cinta de Felipe Cazals, es  una historia desgarradora: Luz es una mujer acusada de matar a sus hijos a la que, gracias a su analfabetismo y su candor, la (des)justicia y los medios de comunicación terminan crucificando.

Extraída de la nota roja, exploraba la injusticia, la pobreza y la forma en que la sociedad puede ensañarse con una pobre mujer analfabeta.

No pudimos encontrar en Internet más que unas fotos relativas; la falta de material en la actualidad nos revela lo poco reconocidas y lo marginal que eran las producciones serias de aquellos entonces.

La verdad es que, visto en retrospectiva, es vergonzoso y triste que toda una década solo pueda ser representada por apenas un puñado de películas.