Vino a superar al Atari, fue la consola más avanzada de su tiempo y muchos ochenteros gastamos infinidad de horas frente a la pantalla: el Intellivision llegó para revolucionar la naciente industria del videojuego.

Esta consola fue la respuesta de Mattel al Atari 2600. Salió a la venta en estados Unidos en 1980 y costaba alrededor de 300 dólares.

Muchos de nosotros, que iniciamos en el mundo de las consolas con el dichoso Atari, en un principio nos aferramos a lo nuestro. Luego de jugar a los Space Invaders y otros juegos dudábamos que alguien pudiese superar a nuestra más querida posesión.

Nos equivocamos.

En muchos aspectos el Intellivision fue superior al Atari, sobre todo en lo que a juegos deportivos se refiere: Vamos a poner de ejemplo el beisbol. En el Atari no había un diamante, el que bateaba utilizaba una serie de pixeles que ni siquiera parecían un bat y las posiciones en el campo no existían, uno utilizaba tres jugadores en línea y la opción era definir que tan separados estaban estos en el campo.

Cuando un jugador alcanzaba a batear, la máquina era la que corría y al hacerlo realizaba un ruido de pasos muy chafa.

Por su parte la versión de Intellivision era superior como un coche a una bicicleta: para empezar uno tenía a los nueve jugadores, tenía la posibilidad de controlar el picheo, de jugar la pelota a lo largo del campo y hasta de robar bases; de hecho, en esos entonces, los jugadores nos parecían sumamente detallados y dinámicos.

En este anuncio podemos ver el juego de futbol americano que tenía la opción de diferentes jugadas de pase, corrida y pateo así como características extra-realistas como la de que había posibilidad de hacer un “primero y diez”; en comparación la versión del Atari era una especie de masas de pixeles realizando movimientos torpes e incomprensibles.

Hay que resaltar del anuncio los controles: una tableta con un teclado tipo telefónico y abajo una rueda de control; también tenía a los lados dos pares de botones.

La gran innovación de estos controles radicó en que cada juego traía un par de plantillas especiales que se colocaban sobre el teclado para así acceder de una manera más fácil a los controles de cada juego.

En este video se pueden ver las famosas tarjetas:

Los controles hacían que el viejo joystick de Atari pareciera un instrumento de la edad de piedra ya que estos eran sumamente versátiles.

Poco a poco los juegos de deportes y de combate fueron siendo mejores y superaron, en mucho, a los de su competencia, al grado que Intellevisión comenzó a fabricar sus propias versiones para el Atari.

En mi caso personal corrí con mucha suerte ya que un amigo de mi papá le compró a sus hijos un Intellevision usado como con cuarenta juegos. Afortunadamente a esos niños se les hizo incomprensible el juego por lo que me ofrecieron un trato que no pude rechazar; cambiar mi Atari y todos mis juegos por el Intellevision con todos los juegos.

Tardé una milésima de segundo en decir que si.

Ese Intellevision fue, para mi hermano y para mi, un paso natural y he de decir que lo disfruté mucho; aunque llegué a odiar los juegos de deportes, por que siempre me pateaban, me gustaba mucho el juego de los discos de Tron y ese gran clásico de Intellevision: Burger Time.

Se trataba de hacer las hamburguesas y en el proceso evitar se atrapado por una serie de “ingredientes” agresivos y de ser posible aplastarlos con la carne o el pan de la hamburguesa. Era sencillo, casi infantil, pero con esa simplicidad tipo Pac-Man que hace a los juegos adictivos.

También sacaron un implemento para hacer “hablar” al Intellivision, se llamaba Intellivoice y se utilizaba con juegos especiales; había uno que se llamaba B-17 Bomber que gritaba “Bandits six o’clock” para avisar sobre la presencia de cazas alemanes y destruirlos.

De manera desafortunada Mattel también sufrió de la crisis de los videojuegos del 83 que llevó a Atari hasta su casi desaparición y gracias a esto el juego recibió cero desarrollo por varios años.

Por supuesto que las cosas cambiaron y la tecnología ya empezaba esa carrera de locos por lo que el Intellivision no tardó en desaparecer.

Ya lo he dicho antes: ocurrió que al dueño de una fábrica de cartas de Japón le dio por incursionar en mercados nuevos. Esa empresa se llamaba Nintendo.