Ochenteras pero actuales

Delgadas, casi listones o agujetas, las corbatas delgadas las pudimos ver en las revistas y en las portadas de los LP’s ochenteros; una moda cíclica que está regresando.

Llamaba mi atención ochentas (el brazo tecnológico y la otra mitad editorial de ochentas.com.mx) sobre un artículo de moda en el que resaltaban las corbatas delgaditas; moda que al parecer está sufriendo de una reencarnación.

Creo que era por ahí de 1984 cuando las corbatas delgadas se pusieron de moda. El caso es que no solamente se usaban con el traje, también habían unas combinaciones de saco y corbata (los sacos a veces con colores muy raritos) y la moda era usar ésta lo más estrecha posible.

Por supuesto que comenzaron a venderse por todos lados, desde tiendas departamentales hasta tianguis, sin embargo a mi se me ocurrió una idea: mi papá nunca usó corbata para ir a trabajar (las ventajas del negocio propio) por lo que algunas de las pocas corbatas que tenía guardadas en su closet eran bastante antiguas (estamos hablando de los cincuentas).

Dicho y hecho, las corbatas del jefe eran tan anacrónicas que ¡ya se habían puesto de moda otra vez!

Ese día tuve a mi disposición un trío bastante aceptable entre los que se incluía la clásica de color negro; también me di cuenta de lo repetitiva y cíclica que podía ser la moda y lo maleables que son los adolescentes (en esos entonces yo lo era) para ajustarse a como diera lugar a las modas.

Creo que el colmo de la corbata delgada lo alcancé con un modelo de piel (si leyeron bien, corbatas de piel) de color gris que no se en que tianguis me fui a comprar y que combinaba con un saquito (marca ACA Joe) de algodón con las mangas arremangadas con el que yo me sentía la reencarnación de Simon Le Bond.

Dicen los expertos en la moda (definitivamente yo no soy uno) que dicha prenda es el único accesorio masculino y esa es la razón por la que se niega a desaparecer. Creo que la corbata debe de sufrir una especie de transformación; fíjense en las series de los setenta y verán que las corbatas eran exageradamente anchas y garigoleadas para, diez años después, adelgasarse; ese ciclo puede ser natural y sobre todo cuando las nuevas generaciones tratan de buscar una “diferencia” sobre las anteriores.

Nos caen gordas las cosas que usaron nuestros padres por lo que tendemos a buscar el opuesto, ya sean corbatas o las campanas delos pantalones.