Basados en cómics de décadas anteriores, salieron al aire a finales de los ochentas para narrar las aventuras del tío Rico McPato y de sus tres sobrinos: Las Patoaventuras.

Desde mi más tierna infancia era un gran lector de lo que hoy llaman cómics y los niños de los setentas les decíamos “cuentos”.

La temática y los personajes eran mucho más sencillos: La pequeña Lulú y la pandilla de Tobi con la eterna guerra niños contra niñas, los asuntos adolescentes de Archi, Verónica y Bety; Periquita, la Zorra y el Cuervo, Sal y Pimienta entre muchos otros. En esos entonces (por lo menos en México) las historietas de superhéroes eran muy marginales.

Dentro de todas resaltaban los que podríamos llamar “institucionales” es decir, cuentos relativos a personajes de la televisión como lo eran Porky y el conejo Bugs, el Pájaro Loco y por supuesto, los de Disney. Dentro de estos últimos el que resaltaba era el pato Donald quizá por que era mi favorito.

Vivían en Patolandia y, junto con el tío Rico McPato y los tres sobrinos (Hugo, Paco y Luis) tenían innumerables aventuras en las que los enemigos eran Los Chicos Malos.

Esto que están viendo aquí es un auténtico “cuento” de Historietas de Walt Disney publicado por Editorial Novaro el primero de agosto de 1979 (¡¡!!); el último que me queda de una infancia en la que acumulé cientos.

Es por eso que una tarde de 1987 en la que encendí la tele en un canal de Estados Unidos (en esos entonces los sistemas de cable pasaban la programación de las cadenas gringas) y vi a los patos me inundó una verdadera nostalgia.

Yo ya no “estaba” para caricaturas sin embargo me gustó mucho Duck Tales con la aproximación de la serie respetando mucho de lo que vi en los cuentos de mi infancia: los personajes, las situaciones, la casa-bóveda del tío donde nadaba en dinero y el hecho de que existiera la enorme contradicción de que en Patolandia (Duck Burg en inglés) los únicos que eran patos eran el tío Rico y su familia, el resto eran perros y otras especies.

La serie debe de haber llegado a México poco después y lo que me gustó es que mantuvieron los nombres de las historietas setenteras: al tío Rico no le cambiaron al gringo Scrooge y hasta le pusieron Patoaventuras un nombre creativo que guarda el significado de Duck Tales. En ese entonces Disney no estaba empeñado en “regresar” los nombres al inglés como la transformación de Tribilín a Goofy o el último y chocante cambio de Campanita a Tinkerbell.

En el reparto figuraban los Chicos Malos, Ciro Peraloca (inventor), la malvada bruja Mágica así como otros con las esporádicas apariciones del tío Donald y hasta el primo con suerte Pánfilo Ganso.

La serie corrió (en Estados Unidos) de 1987 a 1990 y generó una reaparición de personajes de Disney en diversas aventuras televisivas: Rescue Rangers con las ardillas Chip y Dale; TaleSpin, donde el oso Baloo es un aventurero piloto de aviones de carga y Darwin Duck entre otras.