Fue una estación de gran popularidad; a veces tachada de comercial e imitadora, WFM se transformó en la contraparte fresa y en una de las opciones más buscadas por los jóvenes de los años ochentas.

Desde el día uno fue concebida como la respuesta light y pop a Rock 101. Si estos eran “gruexos” y rockeros, los del 96.9 eran más fresas y enfocados a música mucho más comercial. Generaron una base de fanáticos muy grande y, aunque muchos dicen que fue una copia, crearon un estilo particular que hasta la fecha sigue sonando.

Antes de WFM existía una estación que era aún más rockera que la de los del Núcleo Radio Mil, con el nombre de Rock Stereo y dirigida por Víctor Manuel Luján (también era locutor). En esos entonces programaba rock de verdad. La verdad es que era un poco rupestre y como ejemplo puedo decir que durante la transmisión de la música el señor Luján a veces se “metía” y cantaba a dúo con la grabación, cosa que se oía horrible.

En 1985 la emisora de Televisa cambió su formato a “Magia Digital” y comenzó una de las eras más célebres de la radio en este país.

La programación era muy comercial pero sin desdeñar a muchos de los que ahora se les rinden culto pero mucho del “show” de WFM lo daban sus locutores y la creatividad de un genio que en ese entonces aún estaba ciernes: Alejandro González Iñárritu.

WFM fue la primera en utilizar discos compactos (de ahí aquello de la “Magia Digital”) además de una serie de promos muy elaborados con efectos especiales.

Las transmisiones eran alternadas con grabaciones de historias o cápsulas, había una de un loco supuestamente se había puesto adentro de una caja fuerte en medio del periférico y que transmitían como si fuesen noticias. Por supuesto que lo que merece toda una entrada fueron los especiales de navidad del “Pavo asesino” emisión que logró varias secuelas.

Get this widget | Track details | eSnips Social DNA

En las mañanas la transmisión de Martin Hernandez era básica para los que íbamos en el coche rumbo a la escuela: “Para todos los que van a clase de siete…” decía luego de presentar una canción.. “una mala noticia: ¡ya no llegaron!” se burlaba el conductor. A el lo escuchamos realizar cosas como la destrucción del odiado despertador a martillazos entre otras muchas “actividades” mañaneras.

El equipo estaba complementado con Martín Delgado, Charo Fernandez y más tarde con Martha Debayle; manejaban una imagen de no tener imagen, es decir, no salían en fotos ni en la tele para así evitar acabar con esa imagen que los radioescuchas se habían hecho de ellos.

WFM también manejó una serie de programas bastante atractivos, desde el RockOlé, donde escuché por primera vez a muchos grupos españoles, argentinos y luego mexicanos pasando por una amplia variedad que manejaba varios estilos.

Definitivamente tenía un corte mucho más pop y comercial; su programación se basaba en el top-ten y puedo decir que muchas veces hasta la misma política de la estación se veía trastocada por los intereses del consorcio televisivo. Como ejemplo puedo decir que una vez tuvieron que dedicarle un par de horas completas a entrevistar a Emmanuel a pesar de que el cantante se salía de manera absoluta del perfil de la emisora.

Por supuesto que siempre hubo controversia; los más fanáticos de Rock 101 siempre criticaron a WFM por que era muy “fresa”, por que les copiaba y por una serie distinta de razones. En lo personal (y aunque suene a herejía, me gustaban las dos) me caía muy bien el modo desenfadado y light del 96.9. No eran tan intensitos y eran más dados a reírse de todo, hasta de ellos mismos.