Fue la primera película de dibujos animados con tema adulto que vi en mi vida; en su época fue una gran idea y hasta la fecha es una película de culto. Conozcan Heavy Metal, la fantasía de cualquier adolescente: un universo donde los héroes son fuertes y atrevidos, las mujeres muy guapas y exhibicionistas mientras que los villanos son sumamente malignos.

Esta es otra de las películas que arcaron mi adolescencia; la vi con mis primos en esa etapa de la vida cuando no se ha llegado a la edad adulta sin embargo todo lo que venía marcado como “solo adultos” era brutalmente atractivo.

Debo de aclarar que para cuando Heavy Metal salio en cartelera éramos (según nuestros propios standares) rockers. Visto en retrospectiva tan solo una bola de niños fresas que escuchaban, eso sí, música rock; Black Sabbath, Judas Priest, Led Zeppelin, AC/DC, Pink Floyd entre muchos más.

Por otra parte estábamos en plena época de despertar sexual por lo que una película “gruexa” como Heavy Metal era sumamente atractiva: música rock, ciencia ficción y pornografía (bueno, eso era lo que pensábamos) era una combinación genial.

Nos costó trabajo entrar a la sala, a mi en lo personal (que siempre he parecido más viejo de lo que en realidad soy) no me costó trabajo, pero en el grupo iban algunos que se veían bastante inmaduros por lo que en base a ruegos, amenazas y hasta sobornos nos pudimos meter al cine.

La secuencia inicial (en italiano)

La película en ese entonces me pareció genial: siete historias de ciencia ficción animada con hartas escenas eróticas, algo de pornografía y condimentada por un soundtrack en los que resaltaban Blue Oyster Cult, Sammy Hagar, Cheap Trick, Nazareth, Grand Funk Railroad y Black Sabbath entre otros más.

El disco (que también compré) se transformó en uno de mis más queridos; compré el importado, que me costó un ojo de la cara, pero que era la envidia de parientes y amigos. De hecho por ahí lo tengo todavía.

La historia gira en torno a una bola verde brillante de nombre Loc-Nar la cual, según sus propias palabras (por que hablaba), era la condensación de todo el mal del universo; de alguna manera las siete historias estaban interconectadas por esa cosa y eran una apología a la violencia, al sexo y, en una en particular, a las drogas.

No tengo que decir que el guión estaba basado en la revista homónima de comics de fantasía y ciencia ficción que en la actualidad reciben por nombre el eufemismo de Novela Gráfica. La revista, que cuando yo vi Heavy Metal (debo de confesar esto) nunca había siquiera hojeado, fue todo un ícono para los jóvenes de las sociedades primitivas de los setentas y ochentas (sin red y sin los medios que gozan las actuales); las historias eran, por supuesto mucho más violentas y pornográficas en el papel. La película, aunque se transformó en un objeto de culto, fue criticada por ser tan solo una versión light del pasquín.

En el 2000 se estrenó la secuela, sin embargo esta no tuvo el éxito de la primera, tal vez por que solo fue en video o quizá por que a Heavy Metal le pasó lo que a muchos: no pudieron comprender que tanto los medios modernos como Internet nos habían hecho diferentes y menos impresionables que en la década de los ochentas.