Un grupo que fue el lider del Heavy Metal de los años ochentas, cabeza de una nueva invasión británica y que daría mucho para el escándalo con sus letras provocativamente diabólicas y el arte de sus carátulas de corte violento: Iron Maiden, rock pesado y diabólico.

La banda se formó en 1975 en Inglaterra pero sus primeros años pasaron sin pena ni gloria; cambios de integrantes y ni una sola canción grabada. Su primer éxito se dió en 1978 (fue muy marginal) y el primer album, Metal for Muthas, salió a la venta hasta 1980.

El origen del nombre del grupo no es muy claro: por una parte se afirma que Steve Harris, el bajista y fundador de la agrupación, lo tomó de la película El Hombre de la Máscara de Hierro (la versión de ese entonces) aunque al parecer podría venir del instrumento de tortura del mismo nombre (una especie de sarcófago donde se encerraba al torturado y desde afuera se le encajaban dagas y otras cosas filosas -agradable imagen, por cierto-).

Esta joya se llamó “Transilvania”

Ese mismo año publicaron el album Iron Maiden, su verdadero debut a la fama internacional, que incluía los éxitos Running Free, Transylvania, Phantom of the Opera y Sanctuary. A partir de ese momento el grupo se puso a la cabeza de un renovado movimiento Heavy Metal llamado la nueva ola británica.

Yo conocí al grupo con el disco The number of the beast llamado así por su canción principal la cual era de un corte definitivamente diabólico.

The number of the beast

Ya lo he dicho, yo estuve en escuelas demasiado cristianas para los estándares, y desde ellas era muy común la clasificación del Rock como algo diabólico y anti-cristiano: desde la declaración de John Lennon diciendo que los Beatles eran más famosos que Cristo hasta la supuesta utilización de suelas con crucifijos (para pisar de manera permanente al mesías) por parte de Kiss, para los profesores de religión el Rock era lo más terrible que le había pasado al cristianismo desde las invasiones moras.

Running Free

Por supuesto que la aparición de un grupo francamente diabólico, que habla sobre la reaparición del anticristo y en el que en su portada aparece el mismísimo chamuco fue un escándalo. Un escándalo y un maravilloso pretexto para hacerse fan del grupo.

La controversia fue muy grande en todo el mundo. En México éramos muy pocos los que escuchábamos “semejantes atrocidades” sin embargo en países como Estados Unidos la cosa llegó a mayores; se organizaron manifestaciones y quema de discos (cosa que se me hace una tontería por que los tarados que salen quemando “sus” discos tienen pinta de que antes de la ceremonia en su vida habían escuchado nada de Iron Maiden y tuvieron que comprar el disco para luego quemarlo, cosa que solo beneficia al grupo por las ventas inesperadas y la publicidad gratuita).

Otro factor de descontento por parte de sus críticos fueron las carátulas de sus discos en las que siempre aparecía Eddie, una calaca (a veces greñuda, a veces sin pelo) la cual tenía una expresión violenta que le quitó el sueño a muchos. En particular en El número de la bestia, aparecía manejando al diablo como si de un títere se tratara.

Iron Maiden se transformó en uno de los grupos Heavy más importantes de los ochentas; luego del número de la bestia pudimos disfrutar de Piece of Mind, Powerslave y para 1984 realizaron un tour por todo el mundo donde hicieron 193 presentaciones.

Wasted Years

Después de una interrupción de actividades (descanso) de seis meses, la banda se dio el lujo de grabar otros dos discos: Somewhere in Time y Seventh Son of a Seventh Son. Para 1990, luego de diez años de frenética actividad, publicaron su primer recopilatorio llamado The First ten Years.

Los años noventas representaron una especie de rompimiento de la banda, algunos de sus integrantes realizaron experimentos personales y la salida del vocalista Bruce Dickinson para hacer varios proyectos personales llevó a Iron Maiden a buscar a un nuevo cantante, aventura que no le salió nada bien y solo fue hasta 1999 con el regreso de Dickinson que pudieron recuperar la vieja gloria.

Hasta la fecha la banda sigue funcionando, grabando y dando conciertos (próximamente podremos verla en México) a pesar de sus detractores (muy religiosos todos ellos). Como apostilla a esta entrada puedo decir que cuando Iron Maiden vino a México por primera vez (en septiembre de 1992) para entonces hubo manifestaciones y hasta intentos de boicotear al grupo.

Nada de eso les salió bien, por cierto.