Fue una franquicia que tenía gran presencia (por lo menos en la Ciudad de México), luego de la irrupción de sus similares extranjeros entró en declive y murió. El día de hoy parece que Burger Boy nunca existió.

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Para que esta entrada voy a necesitar mucha ayuda por que la verdad no me acuerdo muy bien y la información en Internet es muy escasa.

Hubo una vez, en tiempos muy lejanos (me gusta empezar las entradas como si de historia antigua se tratara) una época en que los McDonald’s y los Burger King eran considerados delicias gastronómicas accesibles solo para aquellos que podían viajar más allá de la frontera.

El concepto de comida rápida era cubierto por algunas seudo-franquicias que medio tenían presencia en algunos lados, fuera de ahí el universo gastronómico infantil se resumía a locales muy locales con sus particulares interpretaciones de la pizza (por mi casa uno que tenía una pizza de carnitas –lo juro por lo más querido- y mi hermano y yo –que éramos un par de atascados- la pedíamos “de buche”) y el ilimitado universo de todas las variedades de tacos.

El asunto de las hamburguesas era como si de comida exótica se tratara; existían pocos locales, en lo personal recuerdo dos: uno que se llamaba Hollywood y que estaba sobre la glorieta de Chilpancingo (cuando era glorieta) y que entre sus especialidades se encontraba el Root Beer (bebida que me gustaba desde esas oscuras épocas).

Otro local que hizo época en los setentas fue el Tomboy de Insurgentes (esto si es historia antigua) un local de servicio en el coche como en las películas gringas que ponían una charolita en la ventana y te llevaban la comida (que cosa más estúpida la de comer en el coche).

Fue por esos entonces que apareció el primer establecimiento de Burger Boy. El concepto era el mismo que el de cualquier otra franquicia de comida chatarra: locales igualitos con menú estandarizado; la gran desventaja de ese entonces es que no existía una verdadera competencia por lo que la calidad variaba de manera abisal.

En lo particular recuerdo una promoción en la que el menú de Burger Boy era de dinosaurios, platillos como la Bronto-Doble y la Dino-Triple eran las especialidades (por lo menos por ahí de inicios de los ochentas) y tenían el clásico caso de publicidad exagerada: uno llegaba al local y las fotos de la comida eran para morirte de gusto y a la hora que se lo entregaban era un verdadero desencanto.

A pesar de todo esto seguíamos acudiendo a estos sitios, eran los únicos, por lo que todo era dulzura para los dueños del changarro ya que la competencia era inexistente.

Fue en 1985 cuando los chilangos quedamos deslumbrados por el dorado de los enormes arcos de McDonald’s. La primera tienda abrió en el sur de la Ciudad de México, en el Pedregal, y la gente se volvió loca por hacerse de una BigMac y unas papas.

De este anuncio podemos analizar dos cosas: la moda de los actores y los precios de crisis ochentera: ¡$3,550 por una hamburguesa, papas y refresco!

La reacción de Burger Boy fue la lógica, trataron de revivir su marca para así atraer a las hordas de burgermaniacos, le invirtieron un chorro de lana en publicidad y cambio de imagen.

Dicen las malas lenguas que la “caperucita” del anuncio es la mismísima Salma Hayek

Sin embargo y a pesar de los esfuerzos, el daño ya estaba hecho. Los locales de Burger Boy nunca pudieron quitarse esa imagen aterida y pre-nafta decadente. Los locales de McDonald’s olían a apertura, a tratado de libre comercio, a modernidad. Mientras que los de la marca nacional languidecían, los extranjeros empezaron a proliferar como si de puestos de ambulantes afuera del metro se tratara.

Recuerdo por ahí de finales de la década un amigo (Saludos MAR) era uno de los pocos fieles que prefería comerse una hamburguesa de Burger Boy antes que meterse a un McDonald’s. Fue el final de una era.

No se que pasó con la franquicia ni como acabó de morir, solo se que la hizo de manera silenciosa. Sus locales fueron pronto adquiridos y transformados en otras cosas; algunos reencarnaron en McDonald’s otros hasta en bancos y al día de hoy nadie se acuerda de que alguna vez existió una franquicia de comida rápida llamado Burger Boy.