Esta entrada está para refaccionaria, pero tengo que confesar que no aguanté la tentación de escribirla.
Me encontraba yo el pasado miércoles en una presentación en un hotel del centro de la ciudad cuando la vi desde que salió del elevador; iba a ser la “madrina” del evento en el que me encontraba. Con esa aura de las que se saben conocidas por todo mundo (y admiradas por una buena parte) surgió esta mujer vestida de rojo.


