Era un look como de bailarina profesional, en realidad inútiles para los climas tropicales de estos lares, los calentadores se transformaron en una moda básica a principios de los ochentas gracias a dos películas.

calentadores

Como casi todas las modas, esta surgió desde un elemento creado con finalidades prácticas; los profesionales de la danza utilizaban estas prendas para mantener calientes los músculos de las piernas pero ocurrió que en la década de los ochentas se estrenaron dos películas relativas a la danza y de inmediato las prendas sepusieron de moda:

Primero fue la película Fame (Fama) de Alan Parker (el mismo que nos trajo Pink Floyd, The Wall así como Birdie –si no la han visto, véanla–) una cinta que sigue a un grupo de alumnos a través de su paso por la escuela de arte.

La cinta tuvo éxito, puso (por un rato) a Irene Cara en la cima, ella era una de las protagonistas así como la intérprete del tema principal de la película que se oyó mucho en las fiestas y antros del mero principio de la década:


La canción tiene muchos remanentes de la música disco setentera

La cinta también generó una serie de televisión que duró seis temporadas con 136 episodios así como un musical; Hollywood, en otro de los arranques de creatividad que lo caracterizan, anunció un remake de la cinta para este año.

La segunda película que se encargó de promover la imagen de escuela de baile con el uso de calentadores fue Flashdance, creo que en México le pusieron el infame nombre de Electrodanza, que narraba la historia de una chica pobre y trabajadora que se rompía el lomo para entrar a una escuela de danza.

En el 83 la cinta también alcanzó el éxito (a pesar de la crítica) pero según mi muy personal punto de vista el máximo aporte de Flashdance fue un soundtrack con una serie de canciones que se escucharon en todos lados.


El tema de la película Flash dance… What a felling


Maniac… (¿habrá algo más ochentero a nivel audiovisual?)

Romeo, de la mismísima Donna Summers


Seduce Me Tonight de Cycle V

Y para no seguirme emocionando con este recorrido de la música “antrera” de principio de los ochentas (que me remitió a varias fiestas por que en el 83 no me dejaban entrar a discotecas), solo hay que agregar que el disco contenía dos rolas de Laura Branigan entre las que destacaba el refrito Gloria:

Por cierto, escribiendo esto me entero que Laura Branigan murió hace cinco años en su casa de Long Island de una manera sorpresiva por causa de un aneurisma… (gulp).

De regreso a los calentadores (¿se fijaron que buen pretexto para hablar de dos películas ochenteras de mediano éxito?) fue a principio de los ochentas cuando comenzamos a ver, mujeres sobre todo, usar una especie de “calcetinzotes” de colores sobre los pantalones de mezclilla.

Aunque las películas tuvieron mucho que ver otro elemento que fomentó, en gran manera, fue el furor de los aerobics, si alguien se quería ver muy pro a la hora de hacer ejercicio (hay que recordar que para muchos es más importante tener la apariencia profesional) los calentadores eran una prenda básica.

Algo que siempre me llamó la atención es que en los países del norte, donde los inviernos son frios y oscuros, los calentadores eran una verdadera necesidad, sobre todo si uno quería utilizar esos hermosos jeans de diseñador, por lo que los calentadores eran una necesidad.

Sin embargo en México, con nuestros tórridos inviernos, pues el estilo carecía de una verdadera función práctica y pasaba a ser simple “fashion”. En un principio el calentador básico no era otra cosa que un par de calcetas “matapasiones” con uno hoyo abajo para así dejar salir el pié sin embargo muy pronto empezamos a ver prendas “diseñadas” de manera específica que se olvidaron de la lana para utilizar materiales más sofisticados y transformarse en elementos high fashion.

Tal como llegaron se fueron, aunque en un momento dado todas las chavas parecían tener un par, pronto desaparecieron y nadie los echó de menos; los calentadores entraron al limbo de la historia y creo que hasta la fecha solo los podemos ver en películas de la época.