Llegada desde Venezuela, Topacio pronto cautivó a la teleaudiencia telenovelera mexicana; en un país que es gran exportador de programas del género parecía muy difícil que un refrito interpretado por perfectos desconocidos para la audiencia nacional siquiera tuviera una posibilidad de éxito.

topacio

México es (no lo digo con mucho orgullo) el principal productor de telenovelas de habla hispana en el mundo; los éxitos nacionales se han transformado en verdaderos productos de exportación que no solo se ven en Latinoamérica si no que se han traducido con éxito a lenguajes tan exóticos como el ruso y el chino.

Por otra parte, los años ochentas fueron el marco en que se produjo la que los especialistas llaman “la mejor telenovela de todos los tiempos”, Cuna de lobos por lo que cuando anunciaron el estreno de Topacio en México la verdad es que muy pocas personas (de los seguidores de telenovelas “hardcore”) lo tomaron en serio.

Topacio fue una producción venezolana de 1985 transmitida originalmente a través de Radio Caracas Televisión (RCTV, la televisora que el dictadorcete Chavez cerró por que no le daba coba) fue un éxito no solo en Venezuela si no también en otros países de habla hispana.

Hay que decir que la historia de Topacio es un mero refrito de una telenovela de los años cincuenta Esmeralda (también producida en Venezuela) y que también se fusilaron en México en los años noventas (me intriga la idea de un “genero” en el que los productores repiten hasta el cansancio y la gente se lo sigue “tragando” sin decir nada).

El argumento es sencillo, un hombre muy rico espera a su primer hijo; él quiere un hombre y la madre aterrada descubre que ha dado a luz a una niña que, para acabarla de amolar, es ciega. Para evitar la ira del machote deciden dar el cambiazo de bebé por el de un niño, hijo de humildes campesinos, que acaba de quedar huérfano.  Con el tiempo, y las “casualidades” de telenovela, ambos se conocen y se enamoran.

Dentro de la trama existe un perenne enamorado de la chica, desfigurado por haberle salvado la vida, los consabidos malos “muy malos” y buenos “muy buenos” y un final muy feliz donde la chica recupera la vista y el protagonista recibe una “probada” del calvario por el que tuvo que pasar Topacio al quedar ciego de manera temporal para “curarse” de manera milagrosa gracias al efecto de reencontrarse con su hijo.

Junto con la telenovela nos tuvimos que tragar también una canción, el tema principal, que también sonó en todos lados:

Lo curioso del tema es que a pesar del dicho que se refiere, de manera metafórica, “a llevar cocos a colima”, en el país de la telenovela Topacio fue un éxito.  En este espacio he hablado muy poco de telenovelas y solo me he referido a las que trascendieron sus “fronteras” naturales (como la Quinceañera de Adela Noriega) y llegaron a la corriente principal; cuando en una plática de familia o de oficina se habla de una de éstas, es que ya logró un verdadero impacto cultural y creo que ese fue el caso de Topacio.

Decía una tía que la veía por que le gustaba el “acentito”, otros hablaban sobre el estilo de hacer telenovelas (se les hacía fresco) con nuevos actores, por lo menos para México.  Uno de los momentos que más recuerdo de esa época es que el estreno de la novela coincidió con la llegada de un nuevo amigo al grupo en el que se desenvolvía mi hermano.  Originario de Venezuela (o Colombia, la verdad es que no me acuerdo muy bien) su acento se les hizo igualito al de los actores y pa´pronto le aplicaron el apodo de “Topacio”.

Creo que hasta la fecha le siguen diciendo así (pobre).

Grecia Colmenares, la joven actriz que interpretó a Topacio se hizo famosa y creo que estuvo en México muchas veces, la entrevistaron hasta el cansancio y salió en todos lados; tuvo una buena temporada de fama que, ingrato que es el medio, pronto se esfumó.  La contrataron en Argentina para estelarizar otra telenovela, creo que la pasaron en México, pero nunca tuvo el éxito de Topacio.  A lo largo de los años siguientes realizó varias telenovelas y tuvo relativo éxito en Sudamérica; en 1994 Televisa la contrató para una superproducción pero ésta pasó sin pena ni gloria.