¡ Lo sabemos porque estuvimos ahí !
Moda ochentera con grandes letras
Era mayo de 1984 cuando el grupo Wham! Sacó el video de su canción Wake me up before you go-go. Los de Rock 101 decían que el nombre de la rola era “Despiértame antes de que te vayas vayas”-, en el video podíamos ver a George Michael utilizando una playera que tenía unas letrotas:


Fundado en 1982 fue el lugar por excelencia en la Ciudad de México en una época en que la palabra antro no había adquirido su connotación actual.
El Magic Circus (solo “Magic” para los cuates) era El Lugar; así con mayúscula. Durante mucho tiempo la competencia fue poca o nula y normalmente usurpaba solo a aquellos desafortunados que no podían franquear sus cadenas.
En este video se puede apreciar un poco del interior del Magic Circus
Ahora despierta la mujer que en mi dormía
y poco a poco se muere la niña
empieza la aventura de la vida
Si ustedes no han escuchado esta hermosa canción de Timbiriche, que era el tema de la telenovela Quinceañera, un hitazo televisivo de 1987, entonces no saben nada de la televisión comercial, kitsch y ramplona que sólo las televisoras mexicanas saben hacer.

El 29 de octubre de 1985 se concretó en la ciudad de México uno de los acontecimientos más surrealistas y más esclarecedores de la filosofía y la idiosincrasia del chilango.
El primer local de McDonalds abrió sus puertas. Este no fue el hecho impactante.
Sigo con este recorrido automotriz ochentero en el cual analizamos una época en que había más opciones para comprar refrigeradores que coches. Antes de pasar adelante con otras fábricas y dejar atrás los Volkswagen un lector (gracias psibum73) me sacó de mi olvido con una simple y contundente frase: ¡Qué pasó con la Brasilia!

En aquellas oscuras épocas de los Ochentas una muñeca Barbie tenía más opciones para escoger un auto que un mexicano.
Contrario a lo que ocurre en la actualidad tan solo existían siete marcas: Ford, Chrysler, Chévrolet, AMC (que merecen una entrada completa), Volkswagen, Renault y Datsun-Nissan. Cada una de ellas tenía unos cuantos modelos por lo que la variedad era muy limitada y en muchos casos casi nula.
La razón principal es que a alguien del gobierno se le ocurrió la brillante idea de que, para vender un auto en México, éste debería de ser fabricado en su mayor parte en el país, por esa razón, además de lo pequeño que era nuestro mercado, la variedad era mínima por lo que la mayoría de los que vivimos la infancia y la adolescencia en esos tiempos creamos una serie de fetiches automovilísticos que aún perduran.
He aquí algunos.
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