¡ Lo sabemos porque estuvimos ahí !
(mexicanas, por supuesto)
La producción de la televisión mexicana ha estado marcada, desde siempre, por las telenovelas; a pesar de todo por ahí han habido varios intentos de “diversificar” el contenido. En los ochentas, en un afan de capturar un público “familiar”, Televisa nos entregó unas “joyas” que desde la perspectiva del tiempo, parecen olvidadas para siempre. He aquí cuatro de las más famosas.

Era el año de 1987, plena década de los ochentas cuando en un cambio de imagen de Canal 5 utilizaron un felino con el eslogan “Siga la huella”; para la barra infantil utilizaron las siglas (XHGC) para crear una especie de mascota llamada GeCé; un gato color morado que anunciaba la programación y que no tardaría en obtener su propio programa: Corre GC, corre.

Aquí lo vemos con el Tío Gamboín
Podría decirse que Kelly LeBrock es el prototipo de diva fugaz, en un momento está en la cima de su carrera y luego de dos películas desapareció como si nunca hubiese existido.

En Estados Unidos han puesto a la venta, a través de eBay, uno de los muchos coches que se utilizaron para la serie del Auto Increible.

El auto a la venta es una versión que tenía unos alerones que en la serie el coche “desplegaba”para alcanzar muy altas velocidades.
Si ustedes cuentan con 30 mil dólares, o más, podrán hacerse de KITT o por lo menos de uno de sus “intérpretes”.
En una encuesta sobre personajes de la televisión, Angus MacGyver resultó ser el más popular para tenerlo a un lado en caso de problemas y es que, si no conocen a MacGyver, se han perdido de uno de los personajes de los ochentas con más recursos de la historia de la televisión. Un personaje que, cosa rara en estos días, prefería el uso del cerebro sobre la fuerza bruta.

Wonder Years: nostalgia sesentera en los ochentas.

La historia es simple pero su gran mérito fue la ambientación y las aventuras de un niño que recorre el camino hacia la adolescencia a finales de los años 60; su hermano, sus padres, sus amigos y la incipiente novia y todo lo que rodea a un chico que apenas aprende a vivir: esos fueron los Años Maravillosos.
Corría el glorioso año de 1986, el campeonato mundial de futbol estaba por comenzar y las televisoras estaban enfrascadas en una más de sus guerras para atraer audiencia y vender publicidad. Obviamente que todo giraba en torno a la inminente copa del mundo por lo que cuando la vimos por primera vez no nos dimos cuenta de la magnitud:

Ya me cayeron las hordas feministas. En el momento que decidí comenzar una serie de entradas relativas a algunas de las mujeres que nos quitaron el sueño en los ochentas, de inmediato un sector femenino se acercó a mi para realizar un justo reclamo:
¿Y nosotras que?
Recibido y entendido, en miras de evitar una inminente incineración en leña verde, de la misma manera que inicio una serie de Divas Fugaces, arranco también una sección de Galanes de la Pantalla.
Tengo que señalar que para hacerla me estoy basando en el consejo de algunas mujeres ya que yo, de ninguna manera, tengo la más remota idea de quién poner. Dicho esto comenzamos con uno de los más populares: Tom Selleck.
Símbolos sexuales de los ochentas
Todas las épocas han tenido mujeres que han causado sueños de todo tipo al sector masculino y a algunas indecisas. La mayoría de los casos son estrellas fugaces que desaparecen rápidamente ante el embate de símbolos sexuales más jóvenes; parece que solo una pequeña minoría es la que puede superar la prueba del tiempo para transformarse en verdaderas leyendas.
En ochentas.com.mx vamos a hacer una pequeña reseña (por capítulos) de aquellas mujeres que nos hicieron soñar y que nos acompañaron (por lo menos en nuestra calenturosa imaginación) en aquella década.
Empezamos con Heather Thomas. Cualquiera que haya sido adolescente a principios de los ochentas y haya tenido cierta cantidad de sangre en las venas no podrá olvidar a esta güera de cuerpo escultural y con carita de angelito.

“Siempre sonríe y la fuerza estará contigo”
Así decía un René Casados con peinado ochentero mientras señalaba a la cámara; una frase positivista-starwarsiana y que hasta la fecha sigue recordando a muchos uno de los programas más representativos de la telebasura de los ochentas. Casados se consagró al decir una bola de frases según él muy profundas pero eran simples y huecas repeticiones de otros lados como “Prohibido prohibir“.