¡ Lo sabemos porque estuvimos ahí !
La culpa es de Río… y del destino
Cuando decidí hacer esta serie sobre actrices que pasaron de manera espectacular, pero efímera, en las mentes enfermas de los adolescentes de los ochentas llegó de inmediato a mi memoria una película filmada en 1984 y que fue, en su tiempo, uno de los pináculos del erotismo light hollywoodense, pero también es una muestra de como la historia, y los fanáticos, pueden tratar de tan distinta forma a dos mujeres, cada una de ellas muy guapa a su manera.

Corría el glorioso año de 1986, el campeonato mundial de futbol estaba por comenzar y las televisoras estaban enfrascadas en una más de sus guerras para atraer audiencia y vender publicidad. Obviamente que todo giraba en torno a la inminente copa del mundo por lo que cuando la vimos por primera vez no nos dimos cuenta de la magnitud:

Murió Arthur C. Clarke, uno de los más grandes escritores de ciencia ficción, su obra más famosa fue la multicitada y multirreverenciada 2001: una odisea espacial (el libro y el guión de la película).
En la década de los ochenta fue publicado el libro y filmada la segunda parte, llamada 2010, Odisea 2 (el libro) y 2010, el año en que hicimos contacto (la película).

Ya me cayeron las hordas feministas. En el momento que decidí comenzar una serie de entradas relativas a algunas de las mujeres que nos quitaron el sueño en los ochentas, de inmediato un sector femenino se acercó a mi para realizar un justo reclamo:
¿Y nosotras que?
Recibido y entendido, en miras de evitar una inminente incineración en leña verde, de la misma manera que inicio una serie de Divas Fugaces, arranco también una sección de Galanes de la Pantalla.
Tengo que señalar que para hacerla me estoy basando en el consejo de algunas mujeres ya que yo, de ninguna manera, tengo la más remota idea de quién poner. Dicho esto comenzamos con uno de los más populares: Tom Selleck.
Símbolos sexuales de los ochentas
Todas las épocas han tenido mujeres que han causado sueños de todo tipo al sector masculino y a algunas indecisas. La mayoría de los casos son estrellas fugaces que desaparecen rápidamente ante el embate de símbolos sexuales más jóvenes; parece que solo una pequeña minoría es la que puede superar la prueba del tiempo para transformarse en verdaderas leyendas.
En ochentas.com.mx vamos a hacer una pequeña reseña (por capítulos) de aquellas mujeres que nos hicieron soñar y que nos acompañaron (por lo menos en nuestra calenturosa imaginación) en aquella década.
Empezamos con Heather Thomas. Cualquiera que haya sido adolescente a principios de los ochentas y haya tenido cierta cantidad de sangre en las venas no podrá olvidar a esta güera de cuerpo escultural y con carita de angelito.

El tema de esta entrada es muy anecdótico y narra mi primera experiencia con una computadora.
La inspiración me vino al ver esta foto:

Quizá el gran mérito de E.T. fue el de hacernos entender que los extraterrestres podrían ser criaturas con sentimientos, agradables, pero sobre todo, inteligentes.

Uno de los fenómenos que generó la moda de los videos musicales y el nacimiento de MTV en los ochentas fue un concepto, que los contemporáneos llamarían “un crossover”, bastante exitoso: los “video-bares”.
Los ochentas son inconcebibles sin Madonna
Para entender un poco el fenómeno Madonna hay que conocer los múltiples aspectos de su carrera: cantante y compositora, intérprete, bailarina, productora de discos, productora de películas, actriz, directora y autora; ésta mujer es la verdadera reina del pop y uno de los fenómenos mediáticos más importantes del siglo pasado.

Fundado en 1982 fue el lugar por excelencia en la Ciudad de México en una época en que la palabra antro no había adquirido su connotación actual.
El Magic Circus (solo “Magic” para los cuates) era El Lugar; así con mayúscula. Durante mucho tiempo la competencia fue poca o nula y normalmente usurpaba solo a aquellos desafortunados que no podían franquear sus cadenas.
En este video se puede apreciar un poco del interior del Magic Circus