Fue la última película de Sergio Leone y su proyecto más ambicioso; una superproducción que los estudios se encargaron de arruinar por causa de sus intereses comerciales, Once upon a time in América (Érase una vez en América) es una obra maestra que solo pudimos disfrutar de manera plena hasta esta década.
La muerte de Michael Jackson no nos dejó hablar del también trágico deceso de Farrah Fawcett, símblo sexual de los setentas que llegó a la década ochentera con más fama que proyección y que en los primeros años de la década pudimos ver como su estrella declinó.
Esto lo estoy escribiendo de botepronto por lo que si notan errores, solo avísenme.
Alrededor de las 5 de la tarde (hora de México), algunos minutos más, el sitio de Internet TMZ.com, hasta donde se, fue el primero en anunciar la muerte de Michael Jackson.
Se había anunciado unos minutos antes que Jackson fue llevado al hospital de la UCLA por que había tenido un ataque al corazón, sin embargo dicen los de TMZ que cuando llegaron los paramédicos a su casa no respiraba y que no respondió a ninguno de los intentos de reanimarlo.
Sin duda alguna Michael Jackson fue uno de los símbolos pop más importantes de los ochentas, su disco Thriller, el más vendido en la historia de la música grabada, todo un acontecimiento de la década que llevó al cantante a alturas que nunca habría sospechado y que, desafortunadamente, le afectaron de manera que no podemos comprender.
Durante los siguientes años, y décadas, Jackson fue motivo de escándalos y de una conducta “extraña” (por decir lo menos).
Hoy, 25 de junio de 2009, a 25 años de aquel super disco y con apenas 50 años de edad, Michael Jackson ha muerto.
Recordemos su lado amable y creativo.
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No se por que, pero siento que hoy está acabando la década de los “dosmiles”…